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TRATAMIENTO DE MIOTENOFASCIOTOMÍA PARA ENFERMEDADES DEL APARATO MOTOR POR EL DOCTOR IGOR NAZAROV

TRATAMIENTO DE MIOTENOFASCIOTOMÍA PARA ENFERMEDADES DEL APARATO MOTOR
POR EL DOCTOR IGOR NAZAROV
(Tésis científica del tratamiento en la Universidad Médica Estatal de Moscú - 1999)

El tratamiento que he practicado y desarrollado desde el año 1992 y sigo practicando en la actualidad, se puede definir como una miotenofasciotomía selectiva y cerrada.

Se pueden tratar los problemas musculares de los pacientes con secuelas de parálisis cerebral y también con secuelas de traumatismos craneoencefálicos (formas de hemiparesia, diparesia, tetraparesia, etc).

Además de pacientes con deformidades de los pies (pies zambos, equinos, etc), deformidades de las manos (parálisis braquial obstétrica), del cuello (tortícolis congénito) y otras deformidades.

El principal problema de dichas patologías son las retracciones que puedan formarse prácticamente en todos los segmentos motores del cuerpo humano.

Una retracción está producida por un acortamiento en un tejido blando, sea en un músculo o en un aponeurosis que mantienen la parte respectiva del aparato motor en posición viciosa, difícil o imposible de corregir por movimientos pasivos.

Existen retracciones:
- de los tejidos blandos (retracciones musculares también llamadas contracturas miofasciales)
- en las articulaciones

El problema de las retracciones musculares es muy importante para estos pacientes ya que es el motivo principal de las dificultades que sufren estos pacientes y particularmente las retracciones en los músculos, en las fascias (envolturas que recubren los músculos), en las aponeurosis, en los ligamentos y en los tendones (en sus prolongaciones dentro del músculo).

En la primera etapa de la evolución de esta enfermedad, en la fase pre-natal o después del nacimiento, como resultado de la hipoxia, asfixia, trauma u otros motivos, como el proceso auto-inmunitario (que no puedo especificar ya que no he investigado a fondo esta materia), son los motivos que han influido negativamente en los centros motores del sistema nervioso central y que a su vez dan lugar a la espasticidad en los músculos del aparato motor, que es un tono muscular excesivo y patológico.

Además, la hipoxia puede influir en los músculos directa y negativamente ya que afecta a todos los tejidos del cuerpo humano.

El resultado de la espasticidad es que los músculos sufren por la hipoxia durante mucho tiempo ya que están excesivamente contraídos y todo ésto provoca el desarrollo del proceso degenerativo de distrofia de las estructuras tisulares de los tejidos blandos.

A partir de los primeros días de la vida del paciente y después de un periodo de tiempo y con los esfuerzos de los médicos (neonatólogos, neuropediatras y fisioterapeutas) y con las defensas del mismo organismo del niño, se consigue disminuir o eliminar la espasticidad en los músculos recuperando sobretodo la parte reversible de la lesion cerebral y de esta manera recuperar el riego sanguíneo y la nutrición de los músculos y de otros tejidos blandos.

Las células de éstos empiezan a recuperarse del proceso degenerativo de distrofia; pero no todas las células afectadas. En los grupos celulares que han sufrido mucho y con la circulación de la sangre deficiente, una parte de las células no se recupera y pasa a otro nivel energético muy bajo y se quedan desvitalizadas y se acortan para siempre, lo que lleva a la formación de las retracciones en los tejidos blandos.


Es decir, las retracciones de los tejidos blandos son las células afectadas por el proceso degenerativo de distrofia puesto que ya no pueden desarrollar su función.

Por ejemplo, si éstas son células musculares (fibras musculares), éstas no pueden contraerse y descontraerse, si son las células de la aponeurosis, tampoco pueden practicar su función estática y de amortiguación; sobre todo perdiendo su extensibilidad, estas estructuras patológicas impiden el funcionamiento correcto del aparato motor:

- limitan los movimientos, bloquean parcialmente el crecimiento normal del cuerpo y llevan a la formación de deformidades, luxaciones y de contracturas articulares (retracciones de las bolsas articulares) en las extremidades y exacerban el proceso degenerativo de distrofia presionando los vasos sanguíneos y los nervios periféricos.

Prácticamente todos los componentes estructurales de los tejidos blandos del aparato motor son lineales y las fibras de éstos se sitúan longitudinalmente y, del mismo modo, las fibras acortadas tienen una estructura longitudinal y limitan el movimiento en la dirección correspondiente.

En función de la gravedad del factor alterante y de la gravedad del proceso degenerativo de distrofia de las fibras alteradas, pueden ser retracciones más o menos importantes.

Desde el momento en que se diagnostica la enfermedad, los especialistas rehabilitólogos y fisioterapeutas intentan recuperar las funciones del sistema nervioso central y del aparato motor pero no siempre consiguen el resultado deseado, debido a que ya existen las retracciones musculares y se pueden suavizar o estirar con ayuda de masajes, terapias manuales o gimnasia pero el factor causante no llega a eliminarse y, a menudo, los pacientes obtienen únicamente alivio, de forma temporal.

Dos o tres fibras acortadas son suficientes para limitar el movimiento de un segmento motor porque son rígidas y se sitúan por toda la longitud del músculo u otra estructura y pueden impedir y limitar los movimientos de las fibras sanas. Las fibras patológicas o acortadas así como las fibras sanas tienen dos puntos de inserción:
Las fibras acortadas pueden formarse en los tejidos blandos de cualquier parte del aparato motor (en las extremidades superiores, inferiores, en el cuerpo, en el cuello hasta en los músculos faciales).

Por ejemplo, situándose en el músculo sóleo o en los gemelos, la fibra acortada produce el equinus (pies equinos). Cuando la fibra patológica se sitúa en el aponeurosis plantar produce las deformidades de los pies: tipo varo, valgo o excavación u otros. Además las fibras acortadas tienen un nivel bajo de vitalidad y no pueden crecer ni estirarse al mismo tiempo que el esqueleto del niño.

El crecimiento de la extremidad afectada se limita y si las retracciones son muy graves, aparecen las displasias, luxaciones y deformidades.

Paralelamente, durante el crecimiento del niño, pueden formarse contracturas articulares, como resultado de la limitación del movimiento (generalmente de 13 a 15 años de edad).

Para tratar y eliminar las retracciones de los tejidos blandos en pacientes con parálisis cerebral, actualmente se utilizan diferentes métodos quirúrgicos, empezando por tenotomías y acabando por operaciones reconstructivas muy complicadas en el aparato óseo-muscular.

Los resultados de estas operaciones no siempre son eficientes ya que éstas son:

- Bastante invasivas.

- No se operan todas las retracciones que existen, por ejemplo, a menudo en las extremidades inferiores, se operan solamente los aductores y los tendones de aquiles.

- La inmovilización que se efectúa después de estas operaciones debilita más la musculatura y otras estructuras del aparato motor que de por sí ya sufren debilidad.

- Algunas veces, después de las operaciones abiertas, quedan cicatrices importantes que no tienen la capacidad de adaptación al crecimiento posterior de la zona operada del niño y también dificulta la repetición del método quirúrgico utilizado, en el caso de recaída.

La base de la miotenofasciotomia que estoy ejerciendo yo son las operaciones: fasciotomía, miotomía, aponeurotomía, tenotomía (ej. Miotenotomía: Sección quirúrgica de un tendón muscular o sección de músculo y tendón) que se utilizaron hasta ahora en todo el mundo, para tratar diferentes enfermedades así como las musculares y derivadas de la parálisis cerebral.

Es una intervención minímamente invasiva que consiste en la realización de operaciones percutáneas (sin abrir), que se practican con un escalpelo fino y puntiagudo (ej. un tenótomo), seccionando solamente las fibras acortadas que limitan los movimientos.

Cuando la fibra patológica está seccionada en una estructura de los tejidos blandos y no tiene otro punto de inserción ya no puede impedir la extensibilidad y la función correctas de esta estructura.

De esta manera, es posible eliminar todas las fibras acortadas que existan en toda área de los tejidos blandos, salvando al máximo las estructuras sanas y sin interrumpir la continuidad del músculo y sin utilizar inmovilización post-operatoria.

Las áreas del cuerpo en las que se interviene, mediante secciones percutáneas, en las fascias, aponeurosis, en los músculos, y en las prolongaciones de los tendones, son zonas del cuerpo determinadas en donde no se pueden lesionar nervios, vasos sanguíneos de gran calibre u otras estructuras importantes, siempre y cuando el médico conozca con exactitud la zona que va a intervenir a través de la práctica continuada de este proceso quirúrgico.

Por lo cual no representa un riesgo para la salud actual del paciente.

Las operaciones se practican bajo anestesia general que también ayuda a diferenciar mucho mejor las fibras acortadas de las fibras sanas en los tejidos blandos ya que el resultado de la anestesia general es que desaparece la actividad muscular pero las fibras acortadas no pueden relajarse y permanecen retraídas.

Con esta operación poco invasiva es posible tratar con éxito hasta 16 zonas de retracción en una sola fase.

Si existen muchas más retracciones, es posible operar en 2 ó 3 fases con un intervalo mínimo de 6 meses entre ellas.

De todos modos, la frecuencia de las operaciones está sujeta a las particularidades de cada paciente, individualmente, al curso de su enfermedad y al criterio del médico.

Por ejemplo, en la primera fase se interviene en las piernas.

En la segunda fase, los brazos y en la tercera fase, la espalda, el cuello y la cara; o bien se dividen las fases dependiendo de las retracciones más graves y del grado de acortamiento de la fibra patológica, así como del tipo de parálisis cerebral.

Esta técnica quirúrgica es compatible con otros tipos de tratamiento o intervenciones ya que no cambia la estructura funcional y anatómica del aparato muscular ni del aparato motor en general, ni tampoco de otros órganos o sistemas del cuerpo humano.

Se sabe que la parálisis cerebral se manifiesta en diferentes formas:

- espástica

- distónica

- atónica con o sin ataxia

- hiperquinética (pero se diagnostican otras formas de parálisis cerebral en las que se combinan varias, como por ejemplo la espástico).

-distónica que son las formas mixtas.

Los pacientes con la forma espástica suelen tener mayor cantidad de las fibras acortadas y son más rígidas.

Además el síntoma de dolor que se pueda presentar en las zonas de las fibras acortadas exacerba la espasticidad que, a su vez, favorece el proceso degenerativo de distrofia y la formación de nuevas retracciones.

Y de esta manera se establece el círculo vicioso: “dolor-espasmo-retraccion-dolor”.

 Además de todo esto, hay que subrayar que los pacientes con hemiplejía, diplejía, y tetraplejía tienen 4 grados de disfunción en las estructuras del aparato motor:

- Cuando el paciente tiene el primer grado, está capacitado para utilizar prácticamente todas sus funciones pero tiene dificultades para caminar, algunas deformidades de los pies, y/o de las manos, en una parte del cuerpo o en ambas partes, es decir lateral o bilateral.

- Cuando el paciente se encuentra en el segundo grado, puede estar sentado, estar de pie y andar con ayuda o con muletas. Puede mover los brazos y puede ser auto-suficiente.

- Cuando el paciente se encuentra en el tercer grado, puede estar sentado pero es incapaz de estar de pie. Puede usar las manos pero con ciertas dificultades y no es autónomo.

- Y en el cuarto grado, el paciente no puede andar ni estar sentado.

Solo puede estar estirado y los músculos están muy debilitados y no funcionan normalmente.

Es el grado más grave de todos y necesita ayuda de terceras personas.

Este esquema nos ayuda a determinar los resultados posibles a través de este tratamiento y facilita el abordaje a este colectivo de pacientes en cuanto a la táctica del tratamiento adecuado. Por ejemplo, en algunos casos, el paciente puede pasar de mayor a menor grado paulatinamente.

En algunos casos excepcionales, el paciente puede pasar del tercer grado al primer grado y cuando el paciente tiene el cuarto grado, el tratamiento simplemente puede ofrecer a la familia una disminución de las dificultades para el cuidado y la asistencia del paciente por parte de sus familiares ya que aumentan los movimientos pasivos, disminuyendo la rigidez, y a su vez el paciente puede descansar y sentirse mejor.

Mis 22 años de experiencia del desarrollo de este tratamiento me ha mostrado que lo mejor es empezar a operar a los pacientes a partir de los 3 años de edad, cuando todavía no existen las luxaciones, deformidades óseas o contracturas articulares.

Hay que ofrecer al niño la posibilidad de empezar a andar cuando los músculos no están tan debilitados.

Con el transcurso del tiempo, si el paciente no se somete a ningún tratamiento ni rehabilitación, las retracciones llegan a ser más rígidas y más numerosas y la debilidad muscular aumenta.

En el siguiente esquema se refleja que cuanto más mayor es el paciente, más intervenciones necesita por tener más cantidad de las fibras acortadas.

EDAD  3-7  8-11  12-15  15 y más  FASES  1-2  2-3  3-4  4 o más  Hay que tener en cuenta que los pacientes con estas patologías, pasados unos años pueden necesitar varias fases de operaciones ya que se pueden formar nuevas retracciones musculares con el crecimiento de los pacientes y con el aumento de los movimientos de las extremidades.

Los efectos deseados de este tratamiento serian los siguientes:
-Eliminación o disminución de la rigidez local, mejoría de la extensiblidad del músculo y de la fascia o de otros tejidos blandos.

-Mejoría del riego sanguíneo.

-Recuperación de la vitalidad y disminución del proceso degenerativo de distrofia en los tejidos blandos.

-El aumento de la masa y fuerza muscular.

-Eliminación o disminución el síntoma de dolor (en caso de presentarse), rompiendo el círculo vicioso: “dolor-espasmo-retracción-dolor”.


-Disminución de la espasticidad y sensible mejoría del equilibrio emocional y anímico.

Posibilidad de que se formen nuevas comunicaciones en el sistema nervioso central y de que el paciente pueda aprender nuevas manipulaciones.

2) Resultados funcionales:

-Aumento y mejoría de los movimientos.

-Mejoría de las funciones de las manos, de los brazos, de las piernas y de otras estructuras del aparato motor.

-Mejoría del equilibrio del cuerpo, de la sedestación, de la verticalización y de la posibilidad de desplazarse o de la marcha.

-Corrección de las malas posiciones y de las deformidades.

-Mejoría de la masticación, del habla, de la deglución, eliminando las retracciones de los músculos temporales, maseteros u otros (en la cara).

-Liberación del crecimiento y de la formación de los huesos y otras estructuras de los tejidos blandos.

-Evolución del niño en las mejores condiciones.
Todas las mejorías que consiguen los pacientes sometidos a la miotenofasciotomia selectiva y cerrada aproximan las características anátomo.

-funcionales del aparato motor de cada uno a la normalidad.
La técnica de esta operación se practica bajo anestesia inhalatoria para una duración aproximada de 30 minutos.

Proceso de la operación:
Se introduce el escalpelo en una zona donde se encuentra la fibra acortada y se realiza una sección transversal de la misma, bajo control de la palpación y seguidamente se procede a desinfectar la zona intervenida y se aplican los apósitos de gasa estériles durante 24 horas y así se seccionan todas las fibras acortadas de la fase de intervención.

El resultado de la incisión se aprecia por el cirujano dentro del quirófano.

El dolor post-operatorio no suele ser muy agudo.

En ocasiones, aparecen hematomas en algunas zonas operadas. El plazo óptimo de estancia en la clínica es de 24 horas, después de las cuales se retiran los apósitos y el paciente puede trasladarse a su casa.

El proceso de cicatrización (de las zonas de abordaje, es decir, recuperación de las vías cutáneas y subcutáneas de la operación), al igual que en cualquier intervención, tarda de 8 a 10 días y es conveniente que el paciente esté bajo los cuidados de un familiar al que se le indicarían las pautas necesarias, en su caso concreto.

Los pacientes que se desplazaban por sus propios pies antes de la intervención, necesitan de 2 a 3 semanas para volver a estar de pie ya que las estructuras musculares de las extremidades inferiores en función tienen una carga importante y necesitan un periodo de recuperación post-operatoria y de adaptación a nuevas posturas más convenientes obtenidas a través de la operación realizada.

La siguiente intervención se practicaría al cabo de 6 meses de la primera, en caso necesario. En la primera fase de esta operación se eliminan las fibras acortadas más importantes como mínimo en dos segmentos del aparato motor (por ejemplo, en las piernas o en los brazos) y en las siguientes fases pueden intervenirse otros segmentos que pudieran estar afectados.

Inconvenientes que se pueden presentar tras la operación:

 1.- Dolor post-operatorio intenso, en cuyo caso se administran analgésicos.

2.-Hematomas debido a coagulación sanguínea tardía que se resuelven en el transcurso de dos o tres semanas post-operatorias.

3.- Puede aparecer adormecimiento local en las zonas cutáneas sometidas a la intervención del escalpelo, que también se resuelve pasado un periodo de tiempo que oscila entre una semana y dos meses.

Dicho efecto no influye negativamente a las funciones del paciente ni a los resultados positivos obtenidos.

 Para operar a los pacientes con esta técnica es necesario un análisis de sangre completo, VHC, VHB, VIH, análisis de orina, electrocardiograma y una revisión médica pre-operatoria.

Contraindicaciones:
- Enfermedades infecciosas agudas
- Enfermedades somáticas graves en fase de descompensación - Estado general de salud muy grave
- Alergia a todos los preparados de la anestesia Para obtener otros resultados, se recomienda seguir fortaleciendo y reeducando la musculatura pasados 2-3 meses después de la intervención, tratar las contracturas articulares (si las hay) realizando estiramientos, practicar natación y realizando otros modos de rehabilitación.

La intensidad y tipo de ejercicio depende de las características de cada paciente y del criterio profesional del fisioterapeuta que atiende al paciente (aconsejamos al centro Metodo Essentis ® en este caso con quien llevamos años de colaboracion en el seguimiento post-operatorio).

Los pacientes que tienen más perspectivas para obtener los mejores resultados con miotenofasciotomía selectiva y cerrada son los siguientes:

 - Pacientes cuyo grado de disfunción en las estructuras del aparato motor se sitúan entre el tercer y el primer grado.

- Pacientes cuyas alteraciones o disfunciones del sistema nervioso central no son muy graves.

- Pacientes que se someten al tratamiento a la edad optima, es decir de 3 a 14 años.

Los pacientes cuyo grado de afectación sea grave, pueden obtener resultados positivos importantes para su salud y la ayuda que requieren los familiares para sus cuidados.

Los resultados empiezan a apreciarse, según las zonas operadas y según las características particulares del paciente, transcurrido el tiempo siguiente:

- Apertura de piernas: alrededor de 15/20 días.

- Ponerse de pie en la posición más correcta y mejoría del apoyo plantar (para los pies equinos): unas 3 semanas y para observar las mejorías de la marcha entre 2 y 3 meses, dependiendo del peso y otras características del paciente, ya que los huesos y las estructuras como las cápsulas articulares y los ligamentos deben volver a acoplarse y adaptarse a la nueva postura y a los nuevos movimientos. Este proceso es un poco traumático y doloroso para llegar al resultado deseado y es un proceso normal.

- Reducción o eliminación del babeo: aproximadamente un mes si este problema se debe únicamente a las retracciones musculares.

- Mejoría al tragar y masticar: al cabo de 60 días aproximadamente.

- Otros resultados distintos aparecen en el transcurso de 3 a 6 meses ya que la circulación de la sangre mejora, los músculos pueden empezar a cumplir ciertos movimientos y funciones y otros resultados, como el crecimiento, alrededor de un año ya que los huesos están capacitados para crecer correctamente y corregirse, en caso de que haya una deformidad .

A veces se pueden observar nuevas actitudes o reacciones más adecuadas en el paciente, con el transcurso del tiempo.

Pero esta explicación es meramente orientativa y general, y como he mencionado anteriormente es imposible practicar estas operaciones sin haber cursado una formación adecuada y haber practicado estas operaciones durante un periodo de tiempo suficiente, junto a un médico con experiencia en este campo.

Mis objetivos:

- Facilitar ayuda a los pacientes discapacitados
ofreciéndoles la oportunidad de someterse a este tratamiento en España.

- Seguir investigando estas enfermedades en otros ámbitos, como por ejemplo diagnóstico funcional, histología y otros métodos de diagnóstico avanzados.
 
- Estudiar los resultados del propio tratamiento y buscar nuevas posibilidades para mejorar la calidad de vida de este colectivo de pacientes. Todo ello conjuntamente con los especialistas (neurólogos, pediatras, fisioterapeutas, ortopedas y otros especialistas interesados).



Preguntas frecuentes



¿Por qué se opera en el cuerpo si el daño está en el cerebro?

 Cuando se produce una lesión en el cerebro, bien por causas del parto como falta de oxígeno o incluso antes de éste por otras afecciones como hipoxia o asfixia, así como por lesiones sobrevenidas como puede ser un accidente de tráfico, implica que parte del cerebro sufra una necrosis, es decir, parte del cerebro queda muerto y en su lugar aparece como una especie de callosidad o destrucción con falta de tejido que es lo que ocasiona que el resto del cuerpo sufra unas anomalías. Estas anomalías son lo que conocemos como espasticidad.

La espasticidad ocasiona la rigidez del cuerpo, tanto en sus miembros como en otros sitios, por ejemplo la cara.

En definitiva, la lesión está en el cerebro pero los síntomas están en el cuerpo.

Por lo tanto son los síntomas los que son operables.

La lesión cerebral ni aumentará ni disminuirá, simplemente está ahí.


¿Qué tipo de anestesia se usa durante la operación?

 La anestesia es general, sin intubar y el paciente respira por sí solo.
La operación tiene una duración aproximada de 20 minutos, por lo tanto tampoco es una cantidad demasiado grande de anestesia.
Más bien es una sedación.


¿Y después de la operación?


Después de esos 20 minutos, el paciente pasa a un período de observación como en cualquier otro tipo de operación. Transcurrido ese breve espacio de tiempo se seguirá con el post-operatorio 24 horas en la clinica, acompañados en todo momento por personal sanitario y donde gira visitas periódicas y frecuentemente el doctor.

¿Cómo localiza el doctor el sitio donde tiene que cortar?

Imaginemos que una de las partes afectada es el músculo de la pierna.
Ese músculo esta bien por completo, excepto donde presenta la rigidez.
La rigidez no afecta a todo el músculo, solo esta afectada una parte de ese músculo que no es más grande de lo que puede ser un hilo grueso, como de lana.
El resto del músculo se encuentra perfectamente.
Ese "hilo" es lo que se corta durante la operación y la forma de detectarlo es bajo la anestesia general.
En la anestesia todo el cuerpo queda relajado excepto el haz muscular afectado.
Esa parte no se relaja porque es fibra muerta y rígida.
Además de eso, la parte muerta de músculo es igual en todos los pacientes.
En todos ellos se localiza en el mismo sitio, no está ni más arriba ni más abajo.
En todos los músculos es igual, por tanto ya se sabe donde está y su localización exacta es a través del tacto.
Una vez localizada solo queda hacer un pequeño corte sobre esa fibra y asi dejar libre el resto del músculo.


¿Con eso se consigue que el musculo funcione perfectamente?

Una vez cortado el impedimento para que el músculo funcione, éste recobra su funcionalidad. Es evidente que un músculo no trabajado durante muchos años presente síntomas de debilidad. El músculo debe ser estimulado para que cumpla su función. La forma de hacerlo es a través de ejercicio físico y diferentes tipos de rehabilitación.

¿Y la fisioterapia?

La fisioterapia y la osteopatia estan dentro del concepto de rehabilitación y será indicada por los doctores y podrá ser complementaria a la que se realiza a través del fisioterapeuta habitual del paciente (p.ej. terapias intensivas: aconsejamos al centro Metodo Essentis ® en este caso con quien llevamos años de colaboracion en el seguimiento post-operatorio).


¿Se sabe si hay retroceso a largo plazo o afecte negativamente?

La experiencia con afectados de España es de más de 8 años, no habiéndose tenido constancia de casos que hayan retrocedido desde su estado inicial, si no todo lo contrario.

Lo que sí cabe reseñar es que inicialmente, tras la operación, se puede experimentar un ligero retroceso del paciente.

Esto es debido a que a pesar de que las operaciones no presentan heridas externas, internamente sí se produce un pequeño traumatismo derivado del corte de la fibra. Aunque es ligero, no hay que olvidar que por operación se tratan hasta 24 puntos, es decir, se cortan hasta 24 fibras.

Esto repercute en que el paciente deberá guardar un tiempo de reposo, en el que lógicamente no realizará algunas actividades que antes sí hacia, hasta pasado ese tiempo.

¿Habrá que estar siempre operando?
¿Saldrán nuevas contracturas?


Después de las operaciones iniciales hay que observar la evolución del paciente.

Puede ser que se manifiesten nuevas contracturas, aunque no en el mismo sitio.

Esto es debido a que las contracturas mayores y más invalidantes son las que se tratan.

Una vez desaparecidas éstas, se pueden manifestar otras menores que ya existían.

En todo caso, al finalizar el desarrollo corporal del paciente es cuando se tiene que evaluar el realizar alguna operación más. Se debe valorar como corresponde el hecho de la mejora de la calidad de vida en la infancia y adolescencia, no privándoles durante esos años de los beneficios aportados mediante esta tecnica, entre ellos que no se produzcan o se agraven las deformaciones esqueléticas, las luxaciones, las retracciones articulares difíciles de tratar.


¿Cuántas veces se puede operar?

Depende del grado de afectación de cada paciente.

Afectados muy severamente pueden necesitar tres operaciones como mínimo.

Otros con una sola es suficiente.

Un mismo músculo se opera solo una vez.

Tras cortar la rigidez de él, ésta no se vuelve a producir ni hay posibilidad de que esa pequeña porción muscular muerta y rígida se vuelva a unir.

¿Tienen algo que ver los tendones en todo esto?

Los tendones no se tocan para nada.

Se pueden dar casos de pacientes que los tengan poco desarrollados o acortados debido a que nunca han trabajado con ellos.

Es el mismo caso de los músculos.

Una estimulación adecuada de todo el miembro es lo que contribuirá a recobrar su funcionalidad una vez desaparecida la causa del impedimento, la fibra rigida.


Lamentablemente también hay casos en los que el paciente ya fue operado de tendones, incluso seccionandolos por completo, en los que cualquier operación posterior no daría los resultados esperados.

De todas formas, los casos particulares de cada uno deben ser valorados por el doctor.


He oido hablar de los puntos de dolor... a mi hijo no le duele nada, no protesta. Un punto de dolor es lo que origina que el afectado adopte esas posturas de retorcimiento que todos vemos.

Si un niño retuerce las piernas o los brazos y está en esa postura siempre, es porque así se protege inconscientemente del dolor que le originaría que ese miembro estuviera recto, en su posición normal.

La retracción y rigidez hacen que no puedan tener un miembro extendido normalmente ya que eso les produce dolor.

No se quejan, ni lloran, porque adoptan la postura anómala para defenderse de eso.


De todas formas, tocando sobre el punto de dolor adecuadamente por el especialista, se podrá apreciar en el niño un gesto de dolor porque es en ese punto donde le duele exactamente.

Los afectados se defienden de esto retorciéndose o encogiéndose.

Con el paso de los años, estas posturas afectan a todo el miembro o miembros en cuestión, llegándose a producir tambien malformaciones esqueleticas, más o menos severas según los casos de afectación.


¿Qué es un punto de dolor y qué es una retracción muscular?


Un punto de dolor es una zona específica que provoca, como defensa, que se cree una retracción muscular.

 Presionando sobre ese punto se observará como el paciente manifiesta síntomas de elevado dolor.

Excepto si se manipula sobre ese punto, el paciente normalmente no mostrará ningun dolor, precisamente porque el musculo afectado ya se ha encargado de autodefenderse de ese dolor provocando un desarrollo anormal de sí mismo.

Ese desarrollo anormal es la retracción muscular.

El punto de dolor y la retracción, aun estando en el mismo musculo, no tienen por que estar próximos el uno del otro, ni al mismo nivel de profundidad tampoco, siendo precisamente los puntos de dolor los que se manifiestan en la parte mas superficial, encontrandose las retracciones a nivel mas profundo.

Debido a la causa-efecto que es el punto de dolor-retracción, las operaciones van encaminadas en casi todos los pacientes, a eliminar primero los puntos de dolor y después las retracciones. Si se hiciera al reves, primero eliminar la retracción, el punto de dolor seguiría en el mismo sitio y por tanto el musculo volvería a "autodefenderse" provocando otra retracción.

Eso no quiere decir que una retracción muy importante que provoque, por ejemplo, un desvío de columna no se elimine antes que el punto de dolor que ocasionó la aparición de dicha retracción.

Obviamente en otra operación se debe corregir también el punto de dolor.


¿Entonces sólo pueden operarse los niños?


No.

Se puede operar cualquier persona que tenga rigidez muscular, espasticidad.

 Logicamente cuanto más pequeño sea el afectado, se evitarán las complicaciones derivadas de su dolencia, especialmente las esqueléticas antes referidas.

No hay que olvidar que aun no consiguiendo una mejoría total en los casos más afectados, la mejoría en la calidad de vida, tanto del afectado como de los familiares, es importantísima.


¿Y no se pasará de la rigidez a una flacidez muy acusada?

No.

Lo único que ocurrirá es que el musculo libre de su espasticidad necesitará fortalecerse poco a poco.

Para eso son la fisioterapia y rehabilitación.

¿Por qué hay varias operaciones?


El número de operaciones depende del grado de afectación del paciente.

En grados muy acusados se precisan casi siempre tres o incluso alguna más.

Otros, menos afectados, consiguen los resultados en una sola operación, como pueden ser los que tengan un pie o una mano afectados.

Evidentemente eso lo valorará el médico.

En cada operación se realizan como máximo 24 puntos (cortes de fibra acortada) a lo largo de todo el cuerpo, según crea oportuno el doctor.

¿Qué tiempo tiene que pasar entre una operación y otra?

El tiempo suficiente para la recuperación del paciente y para observar los avances y evolución que en el mismo se produzcan.

Generalmente, a partir de los 6 meses se puede realizar una segunda fase.


¿Los pacientes que estén tomando medicación dejarán de tomarla?


Ha habido casos de niños que convulsionaban y después de la operación dejaron de hacerlo, pero no en todos se produjo este hecho.

En caso de retirarse la medicación debe ser por indicación del doctor y rebajando las dosis paulatinamente, nunca de golpe.

 Consultar con el médico de cada uno la forma de la supresión de la medicación.


¿A partir de cuando se empiezan a ver los primeros resultados postoperatorios?

Los primeros resultados se ven en algunos pacientes al día siguiente, otros dentro de un mes y se pueden ir demostrando durante los próximos meses postoperatorios (pero los principales se demuestran a lo largo de los primeros 3 meses).


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